Supervisando guardias en el centro de salud

El programa de la especialidad de Medicina Familiar y Comunitaria y el Real  Decreto 183/2008 marcan las líneas maestras a seguir en la supervisión de los residentes a lo largo de su proceso formativo. En ellos, se establece que el médico en formación debe asumir de manera progresiva las responsabilidades de la especialidad que cursa y que el nivel de supervisión será decreciente a medida que obtenga las competencias previstas.

Así, hay diferentes métodos de aprendizaje para llegar a conseguir esas competencias. El horario de atención continuada o guardias se enmarca dentro del aprendizaje de campo o “learning in context”. En este sentido, hay diferentes expresiones con las que debemos familiarizarnos:

  1. Observación directa: el residente ve lo que hace el tutor
  2. Intervenciones tutorizadas: el residente realiza sus actividades ante la presencia del tutor
  3. Intervención directa, no supervisada directamente por el tutor: se obtiene información por otras vías diferentes a la observación directa ( auditoría de historias, opinión de los pacientes, opinión del resto de los compañeros del equipo o del segundo nivel)

A partir de estas consideraciones generales, debemos ser capaces, desde la Unidad Docente y de la Coordinación de Zona, de elaborar protocolos que gradúen  la supervisión de nuestros residentes en las diferentes áreas por las que rotan. En concreto, hablaremos en este post cómo se realiza dicha supervisión de los residentes durante el horario de atención continuada en los centros de salud del Aljarafe.

Residentes de primer año

La supervisión se hará de manera física. Es decir comenzarán con una observación directa del tutor y, conforme avancen y obtengan algunas competencias, realizarán intervenciones tutorizadas. En todo caso, las altas deberán ir firmadas por los médicos que realizan la supervisión. Acompañarán al docente en la realización de avisos domiciliarios o en vía pública en las mismas condiciones.

Residentes de segundo año

El médico en formación habrá adquirido competencias que le permitan cierta autonomía durante las guardias. Así, se realizarán intervenciones tutorizadas y/o directas. En concreto, el residente podrá realizar atención en domicilios o vía pública bajo la supervisión directa del tutor. En el centro de salud, se podrán realizar intervenciones directas aunque contarán con el apoyo de los tutores si así lo precisaran.

Es un período en el que aún se encuentran rotando por las distintas especialidades y pueden requerir de mayor apoyo en algunos ámbitos, como por ejemplo Pediatría.

Ya no será preciso que las altas sean visadas aunque es recomendable que haya siempre disponible un tutor o colaborador docente en el caso que el residente necesite realizar alguna consulta.

Residentes de tercer año

Diferenciaríamos dos períodos, que vendrían establecidos por el momento en que finaliza la rotación hospitalaria y se incorporan al centro de salud para completar la formación.

En la primera mitad, la  supervisión del residente se parecería a la que se desarrolla durante el segundo año de residencia. Una vez que el residente se incorpora al centro de salud, tomaría una mayor responsabilidad y su supervisión sería más parecida a la del residente de cuarto año.

En nuestra área, durante esta segunda mitad del tercer año, se da una mayor prioridad a la realización de avisos a domicilio frente a la atención en el centro de salud. Se considera que el residente, en este período, aún debería estar acompañado en todo momento por otro médico aunque tomaría un mayor protagonismo en la atención realizada.

Residentes de cuarto año

El residente es considerado como un miembro más del equipo y por tanto realizaría intervenciones directas tanto en el centro de salud como a domicilio, aunque pueda solicitar la supervisión de cualquiera de los integrantes del equipo si así lo cree oportuno.

Hay una serie de situaciones, sobre todo en la atención a domicilio y en la vía pública,  en las que, desde la coordinación docente, creemos que el residente debería tener el apoyo y supervisión de uno de los docentes. Éstas incluirían las siguientes patologías:

  1. Inconsciente y/o convulsión
  2. Parada cardiorespiratoria
  3. Agitación
  4. Síndrome confusional agudo
  5. Ictus (código ICTUS)
  6. Síndrome coronario (código SCACEST)
  7. Politraumatismo (código Trauma Grave)
  8. Insuficiencia respiratoria aguda grave
  9. Edema agudo pulmón
  10. Hemorragia digestiva
  11. Parto precipitado
  12. Intoxicación/ingesta medicamentosa

Por tanto, al finalizar estos cuatro años, el residente debe ser capaz de haber adquirido, de manera gradual,  las competencias necesarias para afrontar de manera autónoma las responsabilidades de la especialidad de Medicina Familiar y Comunitaria, en relación con la atención continuada.

 

José Mª Morón Franco

Coordinador Docente Zona Aljarafe

Unidad Docente Medicina Familiar y Comunitaria de Sevilla

 

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