El mejor oficio que se puede tener

Hola a todos, me llamo Paola y soy Medico de Familia. En mi caso mi historia empieza hace ya algunos añitos cuando con dieciocho años preparaba selectividad y les decía a mis padres (pobres, menudo estrés debí causarles en aquel momento) que o estudiaba medicina o no estudiaría nada… porque yo casi desde que recuerdo siempre quise SER MEDICO.

Y llegó la selectividad y conseguí entrar en medicina donde durante esos años pasé muy buenos momentos y otros no tan buenos pero que enseñan a ir preparándote a lo que está por venir.

Los meses de preparación del MIR tras terminar la carrera fueron duros aunque tuve la suerte de contar con el apoyo de grandes amigas que estaban como yo, que hacían los momentos de angustia algo mas llevaderos.

El MIR no fue lo que esperaba y saqué peor nota de lo que pensaba con la consiguiente “catástrofe en mi salud mental” que aquello me produjo. ¿Y ahora qué pensé? Ya no puedo hacer cardiología, ni digestivo…

Tras muchas noches sin dormir, muchas charlas con mi padre, muchos pros y muchos contras decidí hacer Medicina de Familia, debo decir que realmente no tenía muy claro en aquel momento hasta donde podía llegar realmente un Médico de Familia.

A día de hoy creo que tuve un golpe de suerte haciendo mal el examen MIR, porque cuando me paro y pienso ya no me veo siendo otra cosa que no sea Médico de Familia.

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Elegí el Hospital de San Juan de Dios del Aljarafe porque pensé que para hacer medicina de familia lo mejor sería un hospital pequeño en el que no hubiera muchos residentes para poder aprovechar al máximo y hoy sé que no me equivoqué.

La experiencia durante los cuatro años fue mucho mejor incluso a mis expectativas. Encontré grandes profesionales en todos los servicios que dan lo mejor de sí para que tú aprendas de la forma más altruista, que siempre tienen un momento para explicarte, que no te dejan solo ante tus dudas, que a pesar de saber que les ibas a ralentizar el trabajo te enseñaban a poner un tubo de tórax a las cinco de la mañana o a realizar una paracentesis con la sala de tratamientos cortos sin un solo sillón libre.

Está claro que todo no es perfecto y que también he vivido momentos de agobio; cuando tenía un montón de pacientes por ver en urgencias y se te acumula el trabajo, cuando llevabas un alta para que te la firmara un adjunto y te la rompía (con razón) para que la volvieras a hacer o echar alguna que otra lagrima por alguna regañina. Hoy que he pasado al “lado oscuro” de ser adjunta tengo claro que todos esos momentos duros eran más que necesarios para que yo aprendiera.

Hoy quisiera destacar, porque creo que se lo merecen, a mis adjuntos de urgencias (incluyendo en ellos a aparato locomotor) porque gran parte de lo que soy y donde estoy hoy es gracias a ellos.

No me gustaría olvidar a la enfermería por estar siempre en la sombra ayudándote y sacándote en muchas ocasiones las castañas del fuego y a los compañeros y ahora amigos que encontré en mi andadura de residente.

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En el centro de salud de Mairena de Aljarafe tuve la suerte de encontrarme con un tutor estupendo, Francisco Marmesat que me enseñó lo que era la medicina de familia, la importancia de una buena organización, de escuchar, de explorar, de que los médicos de familia somos algo más para los pacientes porque vemos un “todo” en ellos y no solo un corazón, un hígado o una rodilla.

Si volviera a ser R1 sabiendo lo que sé hoy volvería a elegir el Hospital de San Juan de Dios y volvería a elegir el mismo centro de salud y por supuesto el mismo tutor.

Y… como todo, la residencia llegó al final. Me tocó terminar en una época en la que había poco trabajo y tuve que dar alguna que otra vuelta llegando a irme a Melilla un mes o trabajar en la sanidad privada, además de aguantar bastantes contratos precarios hasta llegar donde estoy hoy.

Actualmente, me encuentro trabajando en el DCCU Lebrija, un poco lejos de casa, voy un día cada cuatro y hago una guardia de 24h. Allí no llega mi compañero Jose con su “061” así que lo mismo voy a un tráfico a la autopista de Cádiz, una convulsión en un niño, a un EAP o a SCACEST en el pueblo de al lado que a un abuelito que esa mañana la familia lo ve peor… Creo que he encontrado mi sitio, hago un trabajo que me encanta, he tenido la suerte de firmar una interinidad hace unos meses y he encontrado unos compañeros estupendos que me hacen el día a día mucho mas fácil y con los que me encanta trabajar. De las múltiples opciones que tiene la Medicina de Familia yo creo que he encontrado la mía.

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Hoy, soy una Médico de Familia, tengo el privilegio de trabajar en lo que me gusta y tengo la suerte de haber formando una familia (si…en el hospital también encontré a mi compañero de camino con el que hoy tengo un peque de diez meses).

Tuve la gran suerte de recibir una formación excelente durante mis años de residencia, sigo aprendiendo día a día y espero seguir mejorando mi trabajo.

Me gustaría terminar con una frase que mi padre me escribió el día que decidí ser médico de familia y es que “aunque trabajemos mucho y estudiemos toda la vida, trabajamos en lo que queremos, nos pagan por ayudar, escuchar y a veces curar a los demás y eso es el mejor oficio que se puede tener”.

Paola Gómez rodríguez

Especialista en Medicina de Familia y Comunitaria.

Promoción 2010-2014, CS Mairena del Ajarafe.

Zona Aljarafe de unidad docente de Medicina Familia y Comunitaria de Sevilla.

2 comentarios sobre “El mejor oficio que se puede tener

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