Doctor, vengo a pincharme

Durante el fin de semana tenía la oportunidad de ver el último vídeo de Fernando Fabiani, en el que hacía referencia al uso de la vía intramuscular. En apenas minuto y medio, y con un mensaje claro y potente, desmonta aquellas creencias populares que tanta fe tienen en esta forma de administrar la medicación.

En relación a este tema, hemos encontrado una nota informativa farmacoterapéutica del Servicio Canario de Salud, en la que analiza el uso racional de la vía intramuscular. Desgrano sus mensajes más importantes.

Por supuesto es una vía de medicación útil, sobre todo si la usamos en sus correctas indicaciones. Creo que pocos estaremos en contra de usarla en caso de vómitos si queremos administrar una determinada medicación.  Además se sugiere el uso de Diclofenaco intramuscular en el caso del dolor cólico intenso.

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A partir de aquí se desmontan algunos mitos. En cuanto al tiempo para alcanzar su concentración máxima es similar en la vía oral e intramuscular, salvo en el comentado del diclofenaco. En concreto, el ketorolaco oral alcanza antes esa concentración que el intramuscular. La biodisponibilidad es pareja en ambas vías.

Como ya se comenta en el vídeo, la gastrolesividad viene mediada por la inhibición de las prostanglandinas a nivel sanguíneo por lo que el efecto será el mismo a través de la vía oral e intramuscular.

La combinación de AINEs en cócteles aumenta el riesgo de nefrotoxicidad y cardiotoxocidad sin conseguir una mejora en el efecto analgésico.

La administración de la medicación realizando maniobras de cambios de planos no parece que esté apoyada por la evidencia, en especial si se superan los volúmenes máximos recomendados o cuando se administran fármacos incompatibles.

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Además de todo lo anterior, deberíamos tener en cuenta la dosis que utilizamos de los distintos fármacos. Así por vía parenteral las dosis que disponemos de metamizol son casi 4 veces superior a la de la presentación oral. En el caso del diclofenaco, la vía parenteral aporta un 50% más de medicación que el comprimido habitual de 50 mg.

Quizás antes de recurrir a la vía intramuscular, habría que valorar el tratamiento realizado por el paciente y si es posible mejorar el tratamiento oral, subiendo escalones en la escalera terapéutica de la Organización Mundial de la Salud.

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Imagen tomada de Doctor.com

Por otro lado se trata de una labor, tanto nuestra como quizás de los Servicios de Salud, de educar a nuestros pacientes. Hace años la administración de antibióticos se realizaba con relativa frecuencia de forma intramuscular.  Hoy día, aunque existen presentaciones de los mismos,  es raro que nuestros pacientes soliciten la vía parenteral para recibir los antibióticos. Poco a poco, se ha ido imponiendo la vía oral al ser una forma segura y eficaz de llevar a cabo un tratamiento, dejando la vía intramuscular para casos muy específicos.

Para muestra un botón

En la pasada guardia, acudió un hombre de mediana edad sin antecedentes personales de interés que refería un dolor en región cervical, no relacionado con traumatismo ni accidente alguno. Tras una apropiada anamnesis y exploración, el diagnóstico fue de cervicalgia mecánica.  Se propuso tratamiento analgésico con AINEs y paracetamol, junto con aplicación de calor. Antes de terminar la consulta el paciente solicitó un pinchazo…que para eso había venido! Tocamos todos los argumentos arriba expuestos, explicamos los posibles efectos secundarios derivados de la inyección intramuscular, incluso la pareja del paciente se puso de nuestro lado y, aún así, el paciente pedía por favor que se le pinchase.

¿Qué habríais hecho vosotros?

Buen fin de semana.

José Mª Morón Franco

Coordinador Docente Zona Aljarafe

Unidad Docente MFYC de Sevilla

7 comentarios sobre “Doctor, vengo a pincharme

  1. Pues acabas poniendo, porque no hay tiempo para ponerse a discutir con el paciente o a volver a explicar si no va a entrar en razón, dejando por escrito k se explica y aún así insiste en medicación parenteral. Parece k es hacer tto a demanda, pero en algunos casos creo k no puedes hacer lo contrario o te llevaría tiempo y sofoco

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  2. Ley de Autonomía del Paciente, artículo 2, puntos 3 y 6.
    Así que dejaría constancia en la historia clínica de la información dada al paciente y de su decisión, y administraría el intramuscular.

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  3. Yo soy un fan de la negociación. Viendo que es un firme defensor de la vía intramuscular y no acepta nuestros argumentos, indicaría la administración en esta ocasión. Por otro lado le “retaría” a probar en alguna ocasión una pauta analgésica oral (adecuada a la intensidad del dolor) y le informaría de los potenciales peligros de la vía intramuscular (absceso gluteo, punción nervo-vascular…) y que el come come vaya haciendo efecto. Seguro que a nadie le gusta en el fondo irse con dos dolores en lugar de uno…y el tiempo que se ahorra.

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