El encanto de la Medicina de Familia

En fechas recientes, en el marco de las Jornadas Docentes de la UDMFYC de Sevilla, hablábamos de las dificultades que había dentro de la Universidad para difundir la Medicina de Familia y el esfuerzo que, en los últimos 30 años, venían desarrollando un grupo de personas para dar mayor visibilidad de nuestra especialidad a los futuros médicos.

Una de las frases mencionadas durante la reunión fue:

“Aquello que no se conoce, no se puede amar.”

En este sentido, os traigo la reflexión de Anthony Tam, residente de segundo año en Michigan, EEUU, que he encontrado en la cuenta de Twitter de la Asociación Americana de Médicos de Familia. A miles de kilómetros de distancia de donde nos encontramos, un sistema de salud completamente diferente al nuestro pero con la misma motivación que nos guía hacia la Medicina Familiar y Comunitaria, aquí en España. Si preferís la entrada original, os la dejo en este enlace.

Cuando miro hacia atrás y pienso en lo que creía que era un médico cuando era un crío, me imaginaba que era la persona que cuidaba de niños, adultos e, incluso, embarazadas. Los veía como el primer contacto para enfermedades y lesiones menores, e incluso para procesos agudos. Y admiraba esos modelos y esperaba que, algún día, pudiera ser ese médico y un modelo para otros. No fue hasta la carrera donde me di cuenta que ese modelo que admiraba era el del médico de familia.

Tras terminar mi rotación en medicina familiar, sabía que era el campo en el que deseaba entrar. Un paciente concreto con el que pude hablar en el centro de salud fue “Mary”. Acudía para una revisión de su tratamiento para el tiroides. Como hacía de forma rutinaria, entré antes que el residente con el que rotaba para hablar con “Mary” de algún problema que tuviera. De repente, rompió a llorar sobre lo triste que se sentía y cómo había perdido la esperanza en su vida. Sin embargo, tras una larga charla sobre todo lo bueno que había hecho por su familia, sus hijos y su comunidad, llegó a la conclusión que merecía la pena vivir y que debería continuar ayudando a los demás. Cuando entró el residente para revisar lo que habíamos hablado, lo primero que “Mary” dijo fue:

“¿Será este médico el que le sustituya cuando usted se haya ido? Me sentí tan cómoda hablando con él sobre mis problemas en la vida que,  de verdad, espero que pueda continuar viéndole en el futuro”

Fue en este momento cuando supe que la medicina familiar era mi camino. Quise ser el médico que genera confianza en sus relaciones y proporciona el cuidado que cualquier persona necesita, sin perjuicio de su condición social o económica.

Los médicos de familia se muestran con gran confianza, liderazgo y sinceridad. Rebosan confianza ayudando a pacientes a tomar decisiones contrastadas basadas en los cuidados preventivos. Muestran verdadero liderazgo no sólo trabajando con otros médicos, sino también con el resto de personas que ayudan a que funcione el centro de salud. Y lo más importante, muestran una sinceridad real asegurándose que cada paciente sienta que está siendo visto por un médico que se preocupa de verdad por ellos.

¿Cómo sé que elegí la profesión correcta? Me traslado a mi segundo año de residencia en medicina familiar donde estoy deseando que lleguen los días de consulta y así poder ver los pacientes que vi en mi primer año. El personal con el que trabajo me hace sonreír cada día que voy y disfruto con el tiempo que paso en el centro de salud. Salgo de las consultas riéndome con mis pacientes y nos ponemos al día de sus vidas mientras que los acompaño a la recepción.

La confianza y las duraderas relaciones que se desarrollan con un paciente y la continuidad de cuidados no tiene precio. Estoy encantado de haber elegido una maravillosa residencia de medicina familiar que me ayuda a ser un mejor médico, a cuyas manos se pueden agarrar los pacientes en un momento de sufrimiento, aquel que les anima a tomar las decisiones correctas en su estilo de vida, o puede incluso que sea el que atiende a un atleta lesionado en el estadio. Estoy muy ilusionado en continuar en Michigan Medicine.

Anthony Tam, MD

University of Michigan

Blog de Society of Teachers of Family Medicine

Foto de Aarón Blanco Tejedor en Unsplash

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