El facilitador de antibióticos

Médico: Buenas tardes, pase y siéntese por favor. ¿Cuénteme qué le pasa?

Paciente: Mire, ¡me encuentro fatal! Hoy es el tercer día que llevo con fiebre de 39º, me duele todo el cuerpo, la garganta, no paro de toser y tengo la nariz llena de mocos. Además me duele la cabeza. Estoy tomando ibuprofeno y paracetamol y apenas noto mejoría. También he tomado dos dosis de Azitromicina y tampoco me ha hecho nada.

Médico: Ah, ¿le ha visto otro médico?

Paciente: No, es que ayer en un descanso del trabajo me acerqué a la farmacia que tenía al lado y les pedí que me dieran algo para lo que tenía. La persona que me atendió me dijo que con la fiebre que tenía si no tomaba un antibiótico no me iba a mejorar. Me dijo que este sólo necesitaba 3 pastillas y que en un par de días iba a estar mucho mejor. ¡Pero es que estoy igual, si no peor!

Esto es un extracto de una conversación mantenida hace menos de una semana en el centro de salud. Hay que decir que, en los últimos tiempos, este tipo de consultas es cada vez menos frecuente.

Por contra, nos encontramos cada vez con mayor frecuencia pacientes que han acudido a la farmacia en primer lugar, en busca de un antibiótico, y han sido redirigidos al centro de salud para ser evaluados. Esto genera cierto enfado en pacientes que, en el pasado, podían acceder fácilmente a dichos tratamientos sin necesidad de una receta.

No hay duda de que esto está ocurriendo gracias al compromiso de los farmacéuticos, parte fundamental en este problema. Aunque aún quedan ciertos reductos a los que parece complicado convencer.  Se me escapan las motivaciones que pueda tener para “facilitar” el antibiótico sin una apropiada valoración por parte de un médico. Ni hablar de las responsabilidades medico-legales que se pudieran originar tras la  indicación del mismo.

Prefiero pensar que nuestro “facilitador” ha estado leyendo noticias sobre la implicación de los farmacéuticos en la Atención Primaria en otros países y ha decidido pasar unilateralmente a la acción.

Quizás haya leído acerca del NHS Minor Ailments Scheme , que podríamos traducir como Programa de Enfermedades Banales, en el que desde el NHS se anima a los pacientes a consultar en su farmacia por temas como

  • Eczemas, acné, psoriasis, impétigo, pie de atleta.
  • Catarros.
  • Quemaduras leves, quemaduras solares, cardenales.
  • Hemorroides y estreñimiento.
  • Rinitis alérgica, picaduras, ojos secos.
  • Dolores que incluyen otalgias, cefaleas, dolor de espalda y odontalgias.
  • Reflujos, vómitos, diarreas y lombrices.
  • Dismenorrea , vaginitis y cistitis.
  • Piojos.
  • Conjuntivitis, herpes labial y aftas.
  • Verrugas.
  • Problemas infantiles como eritema del pañal y molestias dentales.

Los pacientes menores de 16 años y mayores de 60, que tienen gratis las medicinas, entrarían en este programa. El NHS recuerda además que, los médicos de familia, están para tratar a los que están realmente enfermos y que problemas comunes pueden ser resueltos en la farmacia. Soy consciente que hay farmacias en nuestra área que también orientan en muchos de estos problemas y además adecuadamente.

Desde el pasado 12 de febrero, el NHS ha lanzado una campaña para concienciar aún mas a la opinión pública sobre los beneficios de contactar con los farmacéuticos. En el enlace podéis encontrar más información.

A lo mejor, el “facilitador” ha encontrado en la red esta otra iniciativa del gobierno Australiano, según la cual, el médico de familia y el farmacéutico participan en una revisión conjunta de la medicación del paciente para prevenir problemas relacionados con la prescripción y toma de la misma. También puede contar con la ayuda de los cuidadores del paciente y de enfermería. Se puede realizar una vez al año y tras su cumplimentación el médico de familia recibe 154.80$. Os dejo un enlace al documento que debe completarse.

El último de los ejemplos que traigo a colación , y que nuestro “facilitador” es posible que haya leido recientemente, es sobre el proyecto australiano por el que gobierno subvencionará hasta con 20 millones de dólares a las farmacias para que ayuden a mejorar el control del dolor crónico. Estamos hablando de un dolor que debe llevar al menos 3 meses de evolución y  se pretende que el farmacéutico se siente con el paciente, evalúe la situación que tiene y vea si presenta posibilidad de mejora, derivándolo posteriormente al profesional oportuno.

Por tanto, posibilidades para trabajar unidos con el objetivo de mejorar la salud de nuestros pacientes hay muchas. No parece que “facilitar” antibióticos, sin una apropiada valoración, sea una de ellas.

Para concluir, deciros que a nuestra paciente, tras una adecuada anamnesis y exploración, le explicamos que todo orientaba a un proceso gripal y que el manejo era sintomático. Le aconsejamos que los antibióticos no producirían una mejoría en su cuadro y que consultara de nuevo si no mejorase pasados los 4-5 días que podría durar el cuadro febril.

Pasad un buen fin de semana.

 

José Mª Morón Franco

Coordinador Docente Zona Aljarafe

Unidad Docente Medicina Familiar y Comunitaria de Sevilla

Fotografía de Daria Nepriakhina en Unsplash

2 comentarios sobre “El facilitador de antibióticos

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