¿Hay algún sanitario a bordo?

Suele ocurrir con cierta frecuencia que, estando de descanso o de vacaciones, nos requieran para atender a alguna persona que, de manera repentina,  se encuentre indispuesta o haya sufrido un accidente. A lo largo de los años, he estado en diferentes situaciones en las que esto ha ocurrido. Así, recuerdo sin mucho esfuerzo una crisis convulsiva en un supermercado, varios accidentes de tráfico de diferente consideración, un nazareno que sufre un cuadro vasovagal durante una procesión o el inicio de una reacción anafiláctica de una niña durante un cumpleaños.

Todas ellas son susceptibles de una resolución relativamente sencilla, ya que de una forma u otra, es posible conseguir llegar a un centro médico o solicitar a un equipo de emergencias para que acuda al lugar donde nos encontramos.

Sin embargo, hay una situación en la que puede ser algo más compleja la solución. Me refiero a aquellas en las que nos encontramos en un avión y, a través de la megafonía, solicitan la colaboración de personal sanitario para atender a un pasajero. Si a ésto le añadimos que se trate de un vuelo a larga distancia todo puede complicarse algo más.

Hace unos años, me dirigía a Melbourne desde Doha. Unas 14 horas de vuelo, la mayor parte de ella sobrevolando el Océano Índico. A las dos horas de vuelo me dirijo al cuarto de baño y, en la puerta del mismo, se encuentra una pasajera con mal aspecto y acompañada de una azafata. Me intereso por la situación y ahí nos topamos con el primer problema. La pasajera tan sólo habla persa. Gracias a que el marido habla un inglés aceptable podemos enterarnos qué le pasa. Básicamente se trataba de un cuadro de gastroenteritis sin más complicaciones.

La azafata en ese momento me pregunta donde estoy sentado y me vuelvo a mi sitio.

Pasadas unas 3 o 4 horas, otra azafata me despierta dulcemente y me comenta:

Doctor, tenemos un pasajero que se encuentra mal y nos preguntamos si nos puede ayudar.

Nos dirigimos al final del avión donde en la zona reservada para el personal de vuelo tienen sentada en una silla una pasajera de 90 años con una mascarilla con oxígeno. Me ofrecen el contenido básico del maletín de urgencias del avión que contaba con un manguito, un fonendo y con algunas medicamentos básicos en forma de comprimidos.

Os podéis imaginar el ruido en el avión y lo entretenido de hacer una exploración en esas condiciones. Consigo hablar con la familia de la pasajera, que son de origen italiano que regresan a Australia. Nuestra pasajera quería visitar Italia por última vez antes de que no pudiera viajar. Había emigrado a Australia tras la Segunda Guerra Mundial , donde  había permanecido hasta ahora.

Habían dejado un pueblo en el sur de Italia esa mañana con destino a Roma. Allí al mediodía habían cogido un avión, el cual tras unas 7 horas, llegó a Doha. Unas dos o tres horas más en el aeropuerto y posteriormente conectaron con el que les llevaba de vuelta a Melbourne. “Sólo” le quedaban 14 horas para llegar a casa.

Entre sus antecedentes contaba, además de los 90 años, con hipertensión, diabetes tipo 2, un ictus hacía unos años que le había dejado una hemiparesia residual derecha y, además, portaba una sonda uretral.

La familia, ella no hablaba bien inglés, contaba que había comenzado con dolor abdominal hacía unas horas y se encontraba ligeramente nauseosa. Aún con las limitaciones propias del lugar, pude completar una exploración de la paciente que no mostró ninguna alteración. La sonda vesical funcionaba perfectamente y todas sus constantes estaban dentro de la normalidad.

Aprovechando la medicación oral que tenía a mi disposición intentamos mejorar sus nauseas con metoclopramida y usamos un analgésico.

La sobrecargo del vuelo me hizo una de las preguntas claves.

¿Hay que desviarse a un aeropuerto?

La pantalla situada en el respaldo del asiento mostraba al avión justo en el medio del Océano Índico, lejos de un aeropuerto cercano y en ese momento parecía todo más o menos controlado, por lo que contesté que en ese momento no era necesario. Solicité si era posible pasar a la pasajera a un lugar más cómodo en “Business” a lo que me contestaron que debían hablar con tierra. Poco después, y basándose en un comentario de un supuesto profesional médico que estaba en Doha, me sugirieron que me podían ofrecer tumbarla en el suelo, si era preciso, pero no pasarla a la otra categoría. Obviamente me negué. Os podéis imaginar a la hija de la pasajera cuando lo escuchó.

Tenía unas ocho horas por delante todavía y la mayor parte del vuelo lo pasé con la familia y con nuestra pasajera. Todo transcurrió sin mayores incidencias y a la llegada a Melbourne, un equipo de paramédicos nos estaba esperando en el aeropuerto para atenderla y posteriormente trasladarla al hospital.

Nuestras obligaciones como profesionales sanitarios puede que varíen según el país donde nos encontremos. A nivel nacional, el Código Penal , en sus artículos 195 y 196, regula la que debería ser nuestra actuación. De ellos se desprende que, si no acudiéramos a la llamada para atender a otra persona que lo requiriese, podríamos ser sancionados con multa, prisión e inhabilitación para empleo o cargo público, profesión u oficio.

Con carácter más general, la Asociación Médica Mundial, a la que pertenece el Consejo General de Colegios de Médicos de España, recomienda adoptar una legislación del buen samaritano, por la que se da una cobertura legal mínima a aquellas personas que atienden a otras que se encuentren en situación de peligro.

En el último número de la Canadian Medical Association Journal, podéis encontrar una revisión sobre este tema. Hay varios puntos interesantes en el artículo. El primero que señalo, es el hecho de que al estar a una determinada altura la saturación “normal” de oxígeno se sitúa en el 90%. En las aeronaves, como comenté más arriba, cuentan con la posibilidad de suministrar oxígeno de todas formas.

Otro dato que llama la atención es el coste de desviar un vuelo por una emergencia médica, que este artículo sitúa entre 3000$ y 900000$. Evidentemente no es algo en lo que, nosotros como profesionales de la salud, estemos pensando ante un paciente inestable, pero la aerolínea y el piloto sí consideran.

También habla sobre la variabilidad entre aerolíneas respecto al contacto con personal médico en tierra que nos pueda ayudar durante este proceso. No siempre parece posible hablar directamente con este personal, lo que puede dificultar la situación. En la mayoría de los casos, no estamos familiarizados con los protocolos vigentes y toda ayuda puede ser necesaria.

Por último, en relación con este artículo, me gustaría señalar que, según la Asociación Médica Aeroespacial, aunque hay aerolíneas que han sido demandadas en relación con emergencias médicas, no se conocen demandas contras los profesionales sanitarios que voluntariamente prestaron sus servicios ante este tipo de situaciones.

Adicionalmente, como médicos, también tenemos otra responsabilidad relacionada con los viajes en avión. Se puede dar el caso que alguien nos pregunte en relación a si puede volar o no, debido a una condición médica. En este enlace de Civil Aviation Authority podéis encontrar algunas recomendaciones al respecto.

El tráfico aéreo es cada vez mayor. Nosotros mismos cada vez usamos más el avión , ya sea con carácter lúdico o profesional. Estas situaciones pueden ocurrir en cualquier momento y, según lo comentado anteriormente, deberíamos estar dispuestos a ofrecer nuestra colaboración.

Buen fin de semana.

 

José Mª Morón Franco

Coordinador Docente Zona Aljarafe

Unidad Docente Medicina Familiar y Comunitaria de Sevilla.

Fotografía de  Suhyeon Choi en Unsplash

3 comentarios sobre “¿Hay algún sanitario a bordo?

  1. Una vergüenza que no os hayan dejado pasarla a primera clase. Me pasó lo mismo y no lo permitieron. Deberían compensar también económicamente al médico ya que aunque sea tu obligación ayudar en una situación de vida o muerte, no lo es estar de “guardia” 14 horas para evitar desviar un vuelo y ahorrarles miles de euros. Con todo esto, que no sean capaces de permitir a la mujer pasar a primera clase me parece que es para por lo menos hacerles una llamada de atención.

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    1. Muchas gracias por tu comentario. La verdad es que una vez que los paramédicos y las autoridades de tierra entraron en el avión, de las primeras cosas que preguntaron fue porqué no se le había cambiado a Business.

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