Primaria…de primera?

Celebramos hoy el Día de la Atención Primaria. En las últimas semanas venimos leyendo diferentes puntos de vista sobre nuestra situación en las redes sociales y de lo que nos queda por mejorar. Esto se une en el tiempo a la campaña de #EligeMFyC, en la que los especialistas en Medicina Familiar y Comunitaria, damos razones a todos aquellos que se presentan al MIR para que se decidan por nuestra especialidad.

Aquellos que usamos ese hashtag, tratamos de dar nuestra visión y explicar nuestra razones por las que creemos que esta especialidad tiene el mayor potencial de todas. En este sentido, una joven médico de familia publicaba el siguiente tweet. IMG_5473

@pavipri no le falta razón. Es difícil que podamos hablar de lo buena y bonita que es nuestra especialidad cuando aquellos a los que formamos durante 4 años no tienen la posibilidad de trabajar en lo que se han formado. Así a muchos de ellos les esperan años de inestabilidad, contratos de baja calidad, con derecho a vacaciones sólo cuando le interese a otros, imposible de mantener una relación estable con un grupo de pacientes. Sirva como ejemplo las declaraciones del Consejero de Sanidad del gobierno gallego.

Pero ¿es realmente  un problema de la especialidad? ¿O es un problema de las condiciones en las que desarrollamos nuestro trabajo?

Cuando se acercaba el final de mi residencia hace unos 15 años, estaba algo cansado y desilusionado respecto a la especialidad. Las perspectivas por aquel entonces no eran muy diferentes de las actuales, quizás algo más de incertidumbre porque había algo menos de trabajo. Además en cuestión de un mes y medio ya acumulaba cuatro contratos, siendo el más largo de 2 semanas.

Tuve la posibilidad de emigrar y me marché al Reino Unido. Mi primer contrato fue de 6 meses y al finalizar ese período me hicieron indefinido. Así que uno de los primeros problemas, la inestabilidad, solucionado.

Pero además, acababa de empezar una familia y una de las preocupaciones era pasar tiempo con ella. Por aquel entonces, quitaron la obligatoriedad para hacer guardias en el Reino Unido. De un plumazo trabajaba de lunes a viernes; todas las noches y fines de semana en casa.

Esto, en nuestro medio, generaría la siguiente pregunta ¿qué pasa con los ingresos? Pues en aquel entonces un médico de familia trabajando a tiempo completo en el NHS podía llegar a cobrar 2.5 veces el sueldo de un médico en España. Tras unos dos años en aquellas tierras me dieron la posibilidad de hacerme “socio” del centro de salud, lo que aumentaba mi responsabilidad pero al mismo tiempo la retribución, que llegaba a las 3-4 veces del sueldo de un médico español sin guardias.

De ahí a lo que hablaba sobre nuestra especialidad. Nada más llegar la primera gran diferencia: 10 minutos por paciente. Muchos de los gestores y directores nos pueden contestar que no hacen falta tantos minutos. No sé cuantas consultas habrán pasado los que defienden menos de los 10 minutos, pero dudo que hayan sido muchas.

Esto se acompañaba de unos 30 pacientes al día. Muy alejado de los 50, 60 o 70 que en meses recientes hemos hablado como algo habitual en nuestro medio.

Pero también había un apoyo a la formación de los profesionales. Además de la formación interna que teníamos en nuestro centro, una vez al mes,  el distrito permitía que cerrásemos nuestras puertas y nos dedicáramos a formación. El distrito cubría dichas horas como si de una guardia se tratara. Así los centros a partir de las 12 de la mañana, un miércoles al mes, se dedicaban a la formación y los equipos de guardia cubrían dichos períodos. Una vez al trimestre se organizaban reuniones  que incluían todos los centros del distrito.

Por supuesto, teníamos un contacto fácil y accesible con el hospital, teniendo la posibilidad de discutir de manera sencilla pacientes con los especialistas hospitalarios. Esto se traducía en una mejora de la asistencia que podíamos dar a nuestros pacientes.

Una de lo que más me impresionó fue el manejo de un comportamiento agresivo en el centro de salud. Uno de nuestros pacientes, que venía demandando una prescripción de benzodiazepinas, la cual se le negó, comenzó a gritar y rompió una puerta del centro de salud. En menos de 48h, con el respaldo del distrito, se le expulsó del centro de salud. Al paciente se le buscó otro centro de salud y se le recordó que esos comportamientos no serían tolerados de nuevo. Si eran reincidentes en el comportamiento, se les proporcionaba atención médica en un lugar habilitado al respecto con presencia policial.

En cuanto a la gestión de la parte menos clínica de nuestra especialidad, contábamos con una “manager” que supervisaba todo aquello que nosotros como médicos se nos puede dar peor. Gestión de personal del centro, gestión de reclamaciones, consecución de objetivos, gestión de agendas, etc. Por lo que dedicábamos la mayor parte de nuestro tiempo a lo que de verdad nos gusta: nuestros pacientes.

Todo esto hizo que poco a poco recuperase la ilusión por nuestra especialidad, viera el potencial que tiene y redescubriese algo que estaba a punto de abandonar.

Os hago de nuevo la pregunta ¿el problema es nuestra especialidad o las condiciones en las que trabajamos?

José Mª Morón Franco

Coordinador Docente Zona Aljarafe

Unidad Docente Medicina Familiar y Comunitaria de Sevilla.

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